Sumergible

Resistencia al agua: Totalmente sumergible
15,95 €
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Una vagina masturbadora es un juguete para la masturbación masculina con forma de vagina por fuera, con labios y clítoris, y un canal con relieves por dentro, de TPR, TPE o silicona. Para elegir, mira primero el material, que decide el tacto y los cuidados, y luego el tamaño y si lleva succión o vibración.
Elegidos con datos comprobados de la ficha técnica de cada producto.

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Es un masturbador que reproduce la forma de una vagina: labios y clítoris esculpidos por fuera y un canal interior donde se introduce el pene. El realismo sale de un molde 3D y de materiales blandos que imitan el tacto de la piel: TPR o TPE, a veces con nombre comercial, como el FantaFlesh de Pipedream y PDX o el Real Skin Technology de Private. Un masturbador genérico, en cambio, es una funda cilíndrica sin forma exterior, como el Fleshlight clásico; esos y el resto de modelos están en masturbadores.
La forma cuenta: muchos usuarios dicen que les gusta más precisamente por el realismo visual. También permite las réplicas oficiales de actrices porno, escaneadas de la actriz real, algo imposible en una funda cerrada. Si buscas un juguete con vagina y ano, está en vaginas y anos; otras formas, en bocas y manos, y si quieres que el juguete haga el movimiento, en masturbadores automáticos.
Se distinguen por el tamaño, el realismo y lo que hacen por ti.
El material decide cómo se siente y cuánto cuidado pide.
Con agua tibia, nunca caliente si es de TPE, TPR o un material como FantaFlesh, Real Skin o Cyberskin, y jabón neutro o un limpiador de juguetes, después de cada uso. Déjala secar del todo al aire: la humedad que queda dentro es la principal causa de que el material se estropee. Si es de FantaFlesh, Real Skin o Cyberskin, échale polvos de mantenimiento cuando esté seca.
Sí, salvo los modelos autolubricantes. Usa siempre lubricante de base agua: los de silicona y los aceites estropean el TPE, el TPR y materiales como el FantaFlesh o el Cyberskin, y en las de silicona también va solo el de base agua.
La forma exterior. El Fleshlight es una funda cilíndrica dentro de una carcasa tipo linterna, sin vagina visible; la vagina masturbadora reproduce labios y clítoris. Los Fleshlight clásicos están en masturbadores.
Con limpieza después de cada uso, secado completo y el lubricante adecuado, el TPE dura de 1 a 2 años; los materiales de tacto realista como FantaFlesh, Real Skin o Cyberskin, de 1 a 3 años con polvos de mantenimiento, y la silicona, de 3 a 5 años o más. Usarla a menudo sin limpiarla la acorta drásticamente, porque proliferan las bacterias.
Sí, y simplifica la limpieza: el preservativo recoge los fluidos y reduce el contacto con el material poroso. Usa preservativos sin espermicida y pon un poco de lubricante de base agua entre la piel y el látex. No te pases, para que no resbale, y echa algo más por fuera para que entre bien en el juguete.
En las entradas. Aquí los modelos tienen forma de vagina; en vaginas y anos el juguete lleva las dos aberturas.
Las que no llevan motor, sí, con agua tibia. Las de motor o batería casi siempre solo resisten salpicaduras: si la ficha no dice «sumergible», no la metas en el agua.



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